SECUNDINO
DELGADO Y NICOLÁS ESTÉVANEZ DESDE LA COMÚN "SOMBRA DEL ALMENDRO"
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| Nicolás Estévanez y Murphy |
Dos generaciones de
revolucionarios se encuentran y se relacionan a través de Nicolás Estévanez y
Murphy (1838-1914) y Secundino Delgado Rodríguez (1867-1912), con muchos puntos
de afinidad y coincidencia en su trayectoria vital. Los dos son canarios, que
han vivido fuera de las islas y han sentido la añoranza de la lejanía
configuradora de la común "sombra
del almendro" que les protege y cobija. También coincidían los dos
canarios en cuestiones de indudable interés: los dos conocían y amaban a Cuba,
siendo partidarios de su emancipación; por ello odiaban los dos al general
Weyler, por su actuación represiva en la "Perla de las Antillas"; eran también enemigos acérrimos de la institución monárquica, eran anticlericales y ateos, republicanos y
revolucionarios. Los dos simpatizaban con la ideología del
anarquismo libertario, desde el que podían luchar juntos por la autonomía de
los pueblos y su derecho a la autodeterminación, pero también eran defensores
de la libertad y autonomía de los individuos, y por último no eran "nacionalistas burgueses", como los
que hoy se atreven a utilizarlos para sus fines políticos organizando
homenajes, en los que se manipula y modifica su biografía sin ningún respeto su
recuerdo y memoria histórica. Los dos amaban a su patria común, a Canarias. Por
ello, los dos deseaban la libertad y la plena autonomía de su pueblo en el seno
de una "República Federal Universal",
que englobase a todas las naciones, nacionalidades y pueblos oprimidos del
mundo.
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| Secundino Delgado Rodríguez |
La situación política del Archipiélago estaba realmente enrarecida. En Santa Cruz de Tenerife y en Las Palmas se habían registrado incidentes, cuyos protagonistas solían ser militares repatriados de Cuba o Filipinas. Habían regresado también algunos emigrantes canarios que traían consigo los aires emancipadores del Caribe. Llegan incluso a organizar corridas de toros y a construir una plaza en Santa Cruz. También se detectan diversas campañas en las que se reivindica la Autonomía para el Archipiélago, como las llevadas a cabo por Ricardo Ruiz Aguilar.
Secundino Delgado había
regresado a Canarias desde 1896, desarrollando una gran actividad sindical y
política, que no vamos a tratar ahora. Era un personaje incomodo para la
oligarquía local y resultaba también desagradable su presencia en la isla, para los militares españoles
repatriados que habían tomado posesión de Canarias.
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| Casa de Secundino en Arafo (Tenerife) |
En la cárcel Modelo de Madrid
fue visitado con cierta frecuencia por el anarquista gaditano Fermín Salvoechea, que se encargó de
avisar a Nicolás Estévanez del encarcelamiento de su paisano Secundino Delgado,
por una venganza personal de Weyler que lo acusaba de haber colocado una bomba
en su Palacio, en La Habana, cuando estaba de Capitán General allí destinado.
No había pruebas, y además se daba la circunstancia de que Secundino tenía la nacionalidad cubana y estaba bajo la protección de los Estados Unidos, cuyo cónsul intervino en Tenerife, pero no pudo lograr su libertad. El Gobierno norteamericano también intervino ante el Gobierno de Madrid. El juez militar le notificó que estaba detenido por "el auto de prisión por manejos revolucionarios en La Habana, el 96, con Zayas, el doctor Echevarría, Bernard y otros". Pero se sospechaba que la verdadera causa era la campaña política que había emprendido en Canarias contra el caciquismo y a favor de la Autonomía del Archipiélago, porque Secundino no se encontraba en Cuba en 1896, según sus propias declaraciones al juez.
No había pruebas, y además se daba la circunstancia de que Secundino tenía la nacionalidad cubana y estaba bajo la protección de los Estados Unidos, cuyo cónsul intervino en Tenerife, pero no pudo lograr su libertad. El Gobierno norteamericano también intervino ante el Gobierno de Madrid. El juez militar le notificó que estaba detenido por "el auto de prisión por manejos revolucionarios en La Habana, el 96, con Zayas, el doctor Echevarría, Bernard y otros". Pero se sospechaba que la verdadera causa era la campaña política que había emprendido en Canarias contra el caciquismo y a favor de la Autonomía del Archipiélago, porque Secundino no se encontraba en Cuba en 1896, según sus propias declaraciones al juez.
De esta época proviene la
amistad de Estévanez con Secundino. En cuanto se enteró por su viejo amigo Salvochea, Estévanez se dirigió a la Carcel Modelo, para visitar a su compatriota. Hemos de valorar que en aquellos momentos, vivían en Madrid otros insignes canarios, que no se movilizaron para interesarse por la situación de Secundino. Un día lo visitó en la cárcel y sostuvieron
una animada conversación como si se conocieran de toda la vida. Secundino narra
así la impresión que le causó Estévanez:
"Es canario: el
más grande de la época; el único. Mi tierra hoy solo produce eutecos, (sic)
esclavos, eunucos al nacer. El que me
habla no es de éstos, tiene la arrogancia de los grandes de antaño. Y si no
lleva la sangre de aquellos, se ve que mamó el mismo ambiente. Antes que me
diga su nombre lo adivino; es Nicolás Estévanez. Los canarios de hoy somos ¡tan
pequeños!... No hablemos de esto...".
Estévanez según cuenta
Secundino, le pregunta "por sus
peñas", por la familia y la prisión de éste y "le cuenta riendo que Millán Astray trata de
asustarlo". Añade Estévanez: "Estaría
aquí, contigo, todo el día hablando de allá… de mi hermano Patricio, de mis
amigos, de mi almendro... pero están ahí detrás; no me dejaron solo; nos están
oyendo".
En los días que permaneció
Secundino en Madrid, después de su liberación, antes de regresar a Canarias, se
entrevistó con frecuencia con Nicolás Estévanez en el café de Pombo.
Desgraciadamente no sabemos que hablaban los dos canarios, que tenían en común
sus ideas libertarias; pero estamos seguros que hablarían con preocupación de
su común patria, de su añorada "sombra
del almendro".
Pensamos desde la Asociación
Cultural "DESDE LA SOMBRA DEL ALMENDRO" que el mejor homenaje que se
le puede hacer a Secundino Delgado Rodríguez en la conmemoración del Primer
Centenario de su muerte, sería la realización de una verdadera "biografía histórica", desprovista de falsedades que sea
escrita con rigor científico, rescatando su memoria, con el máximo respeto a su
persona y a su legado ideológico.



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